“La música es amor buscando palabras”.
Lawrence Durrell
Os deseamos que el pentagrama del 2026, esté lleno de notas en armonía.
Tu eres música.
“La música siempre te ha acompañado. En los buenos momentos, para exaltarlos y en los malos para reconfortarte. Pero no hay nada en tu vida que sea silencio. No podrías vivir sin ella como yo no podría vivir sin ti. Porque tú eres mi música.
Este ha sido un año complicado. Pero estoy convencido de que la sinfonía volverá a ser armoniosa e in crescendo.
La música es para escuchar y sentir. Aquí trato de plasmar en palabras lo que yo siento con tu melodía. Disculpa los acordes errados y los arpegios confundidos. Es complicado ser el intérprete de una sinfonía así.
Tû, la banda sonora de mi vida.
“Ah la música! Tiene tanta importancia en nuestra vida como nosotros mismos.
Sin ella aquel primer día de esperanzas, probablemente no estaríamos aquí. El afán de ambos por mostrarla uno y escucharla otra, apuntaba que esos espacios de silencios rotos, serían más que meros comparsas en lo que después se convirtió en NUESTRA vida.
Si tu fueras una canción…quien es capaz de hacer la canción perfecta? Inicio suave, marcando los pasos futuros y dejando entrever un “por dónde irá” que nada tendrá que ver con el camino real que seguirá la melodía. Compleja esta hasta puntos insospechados, pero tan sencilla en sus acordes, que todos podrían entender. Aunque casi nadie descifrar.
Serías una canción alegre, mucho, optimista. Pero también intimista, de las que logran que el mundo se pare para dejarla sonar. El piano tendría una gran presencia, es tu sonrisa. Y eso es parte de tu definición. No existes sin tu sonrisa. Y la sonrisa, así, genérica, como concepto, no existiría si no hiciera nido eterno en tu cara.
Por supuesto, la pieza está en clave de SOL! Ni una nube amenaza los violines de tus ojos azul cielo. Quien osaría a hacerlo? La melodía perfecta. Aún no ha empezado a sonar y ya las lágrimas caen por los timbales de tus mejillas. Lagrimas que dirigen con paso húmedo los siguientes compases de ternura infinita. Serías una canción tierna, alegre, melancólica, optimista y bella. Pero sobre todo elegante. Ese acorde sobre el que se sustenta el estribillo de tus hombros, ese acorde imposible de tocar si no es en la estructura de tu cuerpo…es el alma, corazón y vida de la taquilla en la que comprar los billetes al tren del deseo incontestable de tararearte a todas horas. Sostenidos y bemoles danzan alegres sin haber empezado. Pero cada fusa, corchea, negra o blanca, cada allegro ma unon troppo y el compás redondo del 3×4 saben perfectamente que nunca antes han formado parte de una obra inempezada tan perfecta.
Y yo, espectador privilegiado de palco, director corazón (que no batuta) en mano, que simplemente dio tres golpecitos en el atril de tu vida quedando asombrado solo con el eco producido cual si hubiesen salido de la madera sonora de un Stradivarius.
Y aún estás calentando cuerdas.
Melodía eterna. Eso quiero pero no será. Quien tuvo la genial idea de crear termitas que se comen la madera de los instrumentos, humedades que la alabean distorsionando la pureza del sonido? Quien ha osado a poner límites al tiempo si tengo para escuchar una melodía eterna que no termina nunca, pero no inacabada?
La terminas en cada parpadeo que remueve entrañas como buen tremolo, en cada semifusa tan corta que nadie le daría importancia en cualquier otra pieza y que en ti, es una sinfonía en si misma.
Y aún no ha empezado. Ni la voz calienta cuerdas vocales para hacer los coros a la vida a tu lado ni el diapasón ha marcado tono ni el metrónomo el ritmo.
Está todo en ti. Natural. Sinfonía que eres tu, que existe en tu inherencia a lo bello. Pieza 26 años cantada y aún no aprendida. Porque haces de la improvisación, motivo de esperanza. Cada interpretación es distinta pero mejor. Mas concisa y extensa, mas melodiosa en sus silencios.
Y los bailarines solo queremos danzar al ritmo que marques a riesgo de perder la batalla de la razón como los caballos de Síbaris al escuchar a los músicos de Crotona.
Tu no eres los músicos.
Eres la música. La música eres tú.
Cada nota.
Cada silencio.
Cada instrumento.
Cada lágrima derramada por la emoción que suscitas.
Y yo…
Solo, tan solo, quiero ser tu intérprete.
Dicen que la vida sin música no tendría sentido. Yo, no tendría sentido sin ti.”
A.


