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Lo bueno es caro?

Contestando a la pregunta que da título a este post, no. O no necesariamente.

Caro tiene dos acepciones: que cuesta mucho dinero o que tiene un precio elevado en relación con otros bienes semejantes.

Por supuesto que hay cosas buenas que cuestan mucho dinero! Vinos, hoteles, restaurantes… servicios y productos relacionados con el lujo, que tienen calidades excepcionales y que hay que pagar.
Cuando es caro en relación a otros productos semejantes… cuidado. Aquí entramos en tierras movedizas. Marcas que dan imagen o prestigio, modas…

El esnobismo anda a la orden del día, refiriéndose en su acepción actual, a aquellos que buscan copiar e imitar el estilo, la apariencia, las costumbres y las opiniones de las personas a las que consideran refinadas o distinguidas. Y digo en su significado actual, porque la palabra snob (o esnob, en castellano) parece que proviene de la abreviatura del latín «sine nobilitate» que significa «sin título nobiliario» y que aparecía durante el siglo XIX junto a algunos nombres en las listas de inglesas de Oxford y Cambridge.

Es cara una gamba roja fresca, terciada y en su punto justo? Aquí entra en juego el grado de satisfacción que nos produzca. Su precio es elevado, pero en mi caso, es barato si tengo en cuenta el placer que me produce.
Similar satisfacción a la que me puede producir un bocadillo de tortilla de chorizo como parada de avituallamiento  a la vuelta de un viaje, en Casa Consuelo, en Otur.

Pero, y las modas? Las que nos hacen pagar cantidades, a veces sonrojantes, por tomar algo en el sitio de moda,  en el que hemos tenido que reservar con semanas de antelación y con influencia para que no nos den la mesa más alejada…

Ya comentamos en este blog lo difícil que es entender, en ocasiones, por qué un determinado restaurante nos atrae y otro no, por qué pagamos un 50 % más por la misma botella de vino  en ese restaurante que en el de al lado, pero es sencillo, se llama ley de la oferta y la demanda, pero lo que no somos capaces de entender siempre es la razón de esa demanda…

El paso del tiempo, también hace que productos antes poco  valorados y, por lo tanto, baratos, hoy se hayan convertido en un lujo. No hace tanto que los carabineros se usaban para elaborar salsas o caldos, que los oricios se vendían por calderos o que las cocochas causaban rechazo tan solo con nombrarlas…

Esperemos que no se pongan de moda (más),  los bocartes/boquerones/anchoas, que el mismo pez son…

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